jueves, 12 de agosto de 2010

Internet y la democratización del consumo


Sabemos cómo funciona el comercio actual, donde las estanterías sólo se llenarán con lo más pirotécnico del momento, ya sea en el cine, la literatura, la música o cualquier otra tontera de moda, dejando a un lado todo lo demás: lo que no cuadra, lo muy elaborado o lo que definitivamente no calza con el estándar de objeto de uso rápido y desechable. Así es y así seguirá siendo.

Las tiendas se mueven de manera elitista, entendiendo que sólo será rentable algo que pueda vender mucho, ya que sólo así se cubrirán los gastos relacionados, como almacenamiento, transporte y mantenimiento, además, está claro de que debe dejar ganancias y beneficios. En este sentido, todo lo que no entra en la categoría de popular simplemente no se expone. Lo que vivimos es la tiranía de lo popular. Publicidad de la última película 3D de Hollywood con presupuesto de 500 millones de dólares, afiches con el último best seller de Simonetti, la nueva y por ende sobrevaolarada novela de Rivera Letelier o la explosión necrofílica, donde todos corren por la colección del último escritor, músico o artista muerto.

En el texto The long tail (la larga estela), se postula que el hecho de que Internet ofrece un catálogo con los descatalogados por las grandes tiendas, comercio o medios de comunicación, ha revitalizado a todos quienes no se apegan a lo rimbombante y si son fieles y siguen constantemente una cultura. Estos millones de diferentes y pequeños nichos serán el futuro, por sobre todo, de la industria musical. Gracias a Internet hoy en día quienes se interesan por un director de cine, un escritor o una banda pueden conocer no sólo su historia artística, sino que también pueden encontrar material relacionado y así acceder a nuevo material. Esto también estimula a los coleccionistas, que hoy pueden ver facilitada su búsqueda por sus ñoñerías. Por eso Internet ha democratizado el comercio, porque no sólo puedes encontrar lo que te ofrecen en las tiendas reales, lo que influya la publicidad o el boca a boca, sino que también tengas la libertad de solicitar lo que de verdad te interesa.

 

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